No más Sobrevivencia

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En la caída en el Edén, la humanidad experimentó una desconexión profunda de Dios, que resultó en una transformación radical de su estado original. Antes de la caída, Adán y Eva vivían en una “vida abundante,” un estado de perfecta comunión con Dios, donde la paz, la armonía y la prosperidad eran la norma. Sin embargo, la desobediencia y el pecado los llevaron a una nueva realidad de “sobrevivencia.” En esta nueva condición, el ser humano se vio atrapado en un ciclo de egoísmo, corrupción y maldad, pervirtiendo los valores fundamentales de convivencia no solo entre ellos mismos, sino también con el resto de la creación.

El pecado trajo consigo una desconexión de la fuente de la vida misma, lo que resultó en la pérdida de la verdadera esencia de la existencia humana: vivir en la presencia y bajo la guía de Dios. En lugar de caminar en la plenitud de la vida, la humanidad comenzó a vivir en modo de supervivencia, luchando por satisfacer sus necesidades, a menudo a costa del bienestar de otros y de la creación misma. Este estado de vida reducido es lo que Cristo vino a revertir.

La obra redentora de Cristo no solo trata de perdonar pecados individuales, sino de restaurar la totalidad de la creación a su estado original. Jesús, al reconciliarnos con Dios, nos ofrece la oportunidad de salir de este estado de sobrevivencia para volver a la “vida abundante” que se había perdido. Este es el corazón de lo que llamamos “vida en el Reino,” donde la plenitud, la justicia y la paz de Dios son restauradas en nuestras vidas y a través de nosotros en el mundo.

El ministerio de la reconciliación, al que todos los creyentes están llamados, consiste en ser agentes de este nuevo orden, llevando la paz, la justicia y la vida abundante de Dios a todos los aspectos de la creación. Nuestra misión es ser co-creadores con Dios en la restauración del mundo, trabajando para revertir las consecuencias del pecado y manifestar el Reino de Dios en la tierra. A través de Cristo, se nos ha dado la tarea de restaurar todas las cosas, trayendo orden y vida donde antes había caos y muerte.

Obed Diaz Rodriguez